Cómo ser gilipollas y enorgullecerse de ello sin parecer un pardillo o un traficar con un camello.

A todo el mundo le va bien, nadie está triste, todo el mundo folla y gana pastizales.

 

Instagram ha hecho mucho daño, menos a Zuckerberg, que se ha forrado con las fotos de atardeceres y de hamburguesas vacunadas con queso cheddar.

 

No sé a ti, pero a mí no siempre me va bien, sobre todo porque soy gilipollas y la cago mucho.


Y, cuando la cago, o pierdo pasta o pierdo tiempo.

 

Las dos cosas que más me interesan en esta vida.

 

El tiempo y el dinero. Sobre todo el tiempo.

 

A mis suscriptores les cuento: cómo la cago, lo que aprendo cagándola y cómo no cagarla igual que yo.

 

Para que no pierdan tiempo ni dinero.

 

¿Aprender de un gilipollas para no ser gilipollas? Sale a cuenta.

 

¿Cómo aprovecharte de lo gilipollas que soy y que no te pase lo mismo?

 

Fácil: suscribiéndote al newsletter.

 

¿A qué newsletter?

 

Al que tengo aquí colgado.

Aquí no te voy a enseñar a ganar dinero, a que la chica que te gusta deje de morrearse con otro y se morree contigo, a sacarte el DNI a la primera o a montar en pony o que el pony te monte a ti, lo que más te mole.

 

No, joder, nada de eso.

 

Ni estoy forrado, ni soy experto en nada ni sé dónde está el clítoris (si es que eso existe), pero voy haciendo cosicas, cosicas que a la mayoría de la gente ni se le pasa por la cabeza intentar y cuento lo que voy aprendiendo por el camino, que no es moco de avestruz.

 

(Spoiler: la mayoría de esas cosas me salen mal.)

 

Dice Warren Buffet, un abuelico con muchísima, pero muchísima pasta, que si no aprendes de las experiencias de los demás eres gilipollas.

No te sorprenderá nada que te diga que los emails son bastante buenos, y si no aprendes nada de lo que cuento en ellos, te aviso ya de que la culpa no es mía.

 

Morbito del bueno que te provocará cosquilleos en la entrepierna y te darán ganas de besarme, insultarme, vomitarme en el pecho o pedirme que me case con tu hija.

 

Para para, que me vengo arriba.

¿Que por qué tengo un newsletter?

 

–Por ego. Me gusta que mucha gente lea lo que escribo.

 

–Por dinero. Para vender cosas y que me las compren.

 

Si tienes algo en contra, es mejor que no te suscribas, porque trataré de venderte algo en cada email.

 

Si esto te parece guay, normal y humano, te aseguro al 3’14% que te vas a echar unas risas.

 

Vamoooooooooooosssssss.

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